jueves, febrero 26, 2004

sobre la peste

Bukowski es de mis autores favoritos. Estoy empezando a descubrir su poesía, precisamente su faceta como escritor que más cultivó y que en España no ha tenido publicación hasta ahora. Me he comprado con un CD con buena parte de su obra poética y estoy fascinado.
Navegando por ahí he encontrado este texto que me ha gustado.
Se que Bukowski no es un autor que a todo el mundo le guste, pero es lo que hay, a mi sí.


P.D.: Si superwoman tuviera a bien volver a decirme el nombre del autor con el que comparó un día, se lo agradecería enormemente.

| link

miércoles, febrero 25, 2004

Epistolas

La respondo a un e-mail (¿o sería "le respondo"?, dudo).

Pues te puedes imaginar. La vida no me trata, siempre me ignora y ahí ando yo inventándome cosas para formar parte de ella. Quizás demasiadas cosas.
Ando como siempre, liado en temas que yo mismo me preparo y que me agobian. Lo de siempre, ya te digo. Nada especial.
Estoy pensando en tomarme unas vacaciones y dudo entre Bruselas y Munich. En ambos sitios conozco a gente y me apetece ir a verlos, pero no se si tendré dinero suficiente para acercarme. A ver si este viernes echo cuentas y veo si cuadra o no. De todas formas me tomaré las vacaciones. Las necesito.
Por lo demás bien, bueno no, engordando.
Un beso.


No hace tanto tiempo que no la veo, pero parece que fue hace mucho.
Lo cierto es que por uno solo de sus besos merece la pena existir, pero no, no podía seguir así. Sorry.


| link

El pajaro

Conduzco por la N-V, hacia Cuacos.
No tomo la nueva radial por un tema de principios. No me gusta pagar por algo que ya he pagado, que debería ser gratuito, pero esa es otra historia.
Conduzco a la velocidad establecida por el código de circulación, quizás rebasando un poco ese límite. No hay prisa.
Suenan Piano Magic en el reproductor de CDs del coche.
De pronto hay un pájaro que se cruza. No se por qué ha debido calcular mal o una corriente de aire le hace perder el control. Le empuja contra el morro de mi coche.
Suena un golpe seco y el cuerpo del animal rebota en el parabrisas, saliendo despedido hacia arriba.
Miro por el retrovisor y veo un punto negro que cae vertical, muerto. Detrás un montón de plumas que inundan el aire en la autovía.
Quito Piano Magic. Dejo solo el ruido del motor.
Paro en una gasolinera. Echo un vistazo al morro del cohce. Hay un ala del pájaro pegada en la rejilla del radiador.

| link

jueves, febrero 19, 2004

josespagueti

Recojo al niño de casa de mi madre.
Hablamos. Me cuenta de todo (mi hijo tiene un problema de incontinencia verbal que le impide mantenerse callado más de dos minutos). La clase de natación, un amigo suyo que sabe contar hasta infinito, que aún hay dinosaurios vivos (en concreto Tiranosaurios Rex de dos cabezas), que ha comido una sopa bo-u-ya-be-sa... de todo.
Todo esto mientras paseamos hasta el cajero automático para sacar dinero. Según tengo el dinero, me saca un álbum de cromos con 5 sobres, que acaba de salir.
Montamos en el coche.
Le veo por el retrovisor pensativo.
Para animarle a que me siga contando cosas le digo:

- ¿Te acuerdas de la historia esa que me contaste de Josespagueti?
- Sí. Responde.
- Pues te estoy escribiendo un cuento sobre él, para leerte en la cama por las noches. Le comento con el fín de sorprenderle y que se ponga contento y me pregunte sobre que va.

Nada más lejos de mi objetivo.

- Pero papá. Yo ya me se un montón de historias de Josespagueti. Me las invento yo. ¿Quieres que te cuente alguna?. Me dice mientras mi cara pasa a un gesto de frustración.
- Vale. Contesto totalmente vencido.

A partir se abrió la caja de Pandora y de ella salieron miles de historias de Josespagueti. El abandono de sus padres, las luchas contra peludos monstruos, su participación en concursos de cocina, su rivalidad con Mr. Macarroni, el por qué de su nombre, su gusto por los espaguetis.
Dos horas de historias y más historias.
Al final, para de contarme cuentos de Josespagueti.

- Jo, que cansado me he quedado de contarte historias. ¿Por qué no me cuentas tú la tuya, papá?. Jadea mientras me mira.
- No hijo, yo soy un inútil y necesito varios días para poder hacer una historia. Le comento humillado.
- Pues si quieres te cuento otra, pero es la última ya ¿eh?. Me advierte.
- Vale.

Y le sigo escuchando.
Alucinado.
Pasmado.
Acojonado.
Enamorado.

| link

miércoles, febrero 18, 2004

la de las 11

Obviamente la sigo viendo.
Pero, obviamente también, desvío mis ojos de los suyos cuando nos cruzamos o pasa al lado de mi mesa.
Esta mañana en la máquina de café me ha hablado.
He sentido como por la espalda me llegaba un fuerte olor a perfume y me gustaría decir que ha sido esto lo que ha hecho que me vuelva para ver de donde procedía.
Pero no.
Ha sido la cara de despolle que se apreciaba en las personas que estaban conmigo en ese momento.
Me he dado la vuelta y ahí estaba, mirándome fíjamente a los ojos.

- ¿Podemos hablar?.
- Eeeehmm... sí, creo, bueno. Es que el café... pero claro. Vale ¿ahora?. Sí. Voy.

Salgo detrás de ella.
Oigo risas detrás de mi (cabrones).

Me habla. No la escucho. Estoy concentrado intentando no bajar la vista, en mantenerla fija en sus ojos (bonitos, por cierto).

Nobajeslavista, nobajeslavista, nobajeslavista, nobajeslavista, nobajeslavista, nobajeslavista, nobajeslavista, nobajeslavista, nobajeslavista, nobajeslavista, nobajeslavista, nobajeslavista, nobajeslavista, nobajeslavista. Me repito una y otra vez.

- ¿Y tú?. Escucho por fín.
- Yo ¿qué?. Pregunto enrojecido.
- Tu nombre. ¿No me estás escuchando?
- Sí, mujer, sí. Pepel. Meee llamo Pepel, sí, sí. (balbuceo torpemente mientras descubro que, finalmente, he bajado la vista).
- Pues encantada Pepel y espero que sepas perdonarme lo del otro día. Fue solo una broma. Espero que no te molestara. Es que he notado que me evitas.

¡¿Que la evito?!, pero si nunca he mediado palabra con ella. ¿Qué es todo esto?. ¿Una broma?. Aquí estoy yo, ahogado por una corbata, embutido en un traje del Cortefiel, sujetando un café en vaso de plástico en ridícula postura y llega un pibón ¡y me dice que la evito!.

Algo no cuadra.

| link

martes, febrero 17, 2004

y es que veces

se dicen unas cosas que le sorprenden a uno mismo.
No se por qué, pero el otro día andaba yo recordando una antigua novia.
¿Por qué me acordaría de ella?. No se. Da igual.
Recuerdo que una vez le dije (en un arrebato de pasión desenfrenada que me impulsó a un intento absurdo de decirle algo que se pudiera considerar como floral):
- Me estoy convirtiendo un yonqui de tu tacto.

Acto seguido ella soltó lo que tenía entre las manos, me miró a los ojos con cara de cordero y me dijo:
- ¡Ay! Pepel, es lo más bonito que me han dicho en mi vida.

Triste vida entonces, pienso ahora.

| link

chst, chst....

que es hoy. Que luego me decís que se os olvidó y tal y tal.
Que hoy se emite el vecino del diablo.
Ya sabéis, a las 00:30 hora aspañola de Aspaññña.

| link

lunes, febrero 16, 2004

El campo

Fin de semana en el campo.
A tomar notas para desarrollar una WEB a unos amigos.
Es que no se puede ser informático y tener amigos.
Debería ser incompatible.
Los amigos (y amigas) habitualmente no tienen ni puta idea (con perdón) acerca ordenadores, informática y demás cosas.

Si encima son de los que se declaran "incultos informáticos" (como se me declararon), peor aún.

Lo malo es que la ignorancia hace también que se llegue a pensar que como uno es informático, con aporrear dos veces el teclado ¡ala! ya está, has hecho una página WEB. Bueno, si lo aporreas cuatro veces, ya te has hecho todo un portal.

Además "ya que estás aquí échale un vistazo al ordenador que parece que va muy lento y no se que le pasa. ¡Ah! y la grabadora no me funciona".

Vamos a ver. Yo tengo amigos albañiles y no les digo "oye, ya que vienes a casa a tomar una cerveza mira a ver si tiras abajo este tabique y me colocas aquí una puerta. Como eres albañil no creo que tengas problemas".

En fin. Que les haré la WEB con todo el amor del mundo, como siempre. Porque son mis amigos y me gusta ayudar siempre que pueda a quien me solicita ayuda, pero es que a veces...

| link

viernes, febrero 13, 2004

ji, ji, ji

Pero ¿es que aún no te has dado cuenta?.
Estoy muerto. Hace tiempo que lo estoy.

¿Cómo es posible aque aún no te hayas dado cuenta?.
Estoy tan muerto.

Soy un tronco seco. Sin vida. Hueco por dentro. Podrido. Rascas y no encuentras nada porque no hay nada que encontrar.

Es así de sencillo.

No hay preguntas, no hay respuestas, no hay nada.

Hace tiempo que soy nada.

Soy el eco de un eco. Lo inaudible. Lo que no es.

¿Aún lo dudas?.

Pero es que ¿aún no lo ves?.

Hace tiempo que dejé de ser, que dejé de sentir.
No tengo nada que ofrecer, a nadie.

¿Por qué te has acercado entonces?.

Rasca, rasca. ¿Ves?, está vacío. Sencillamente vacío.

¿Es tan difícl ver lo que es?, ¿lo que no es?
Yo no soy.
No seré.

Nunca.
Nunca he sido.
Nunca he estado.
Nunca he querido.

Y quiero tanto querer.

| link

miércoles, febrero 11, 2004

Ayer arranco 665- el vecino del diablo

Sí, quiero reflejar esta fecha porque luego se me olvidan siempre estas cosas.
El día 10 arrancó el nuevo programa.
De nuevo el puto caos se adueñó de las ondas.
Siempre que arranco un programa me pasa igual. Creo que lo llevo todo preparado y al final no me sale como yo quería.
El guión escrito, los posts seleccionados, la música grabada en el orden que debía ir y finalmente un imprevisto. Cuando me tocó leer el post que había seleccionado de Kizz, resulta que lo que había impreso, no se leía. Me quedé en blanco y totalmente bloqueado.

Espero que para próximas ocasiones se me quiten los nervios de una maldita vez.

Bueno, al menos ya hemos arrancado.

| link

martes, febrero 10, 2004

No, no sale

Uno lo intenta una y otra vez.
Repite su intentona.
Borra y comienza de nuevo.
No, no vale.
Otra vez.
No hay forma de que algo sea aceptable.
Tres horas ya y nada, no se consigue.
Tras cuatro horas, el resultado.
Voy a excavar un agujero en el aire e iré de excursión hasta tus labios, para besarte, despacio, y así hacerte estremecer.
¡¡PERO BUENO!!, si parezco Danielle Steel (o como quiera que se escriba el nombre de esta señora.
¡¡¡¡4 HORAS PARA ESTA CURSILADA!!!!
Jodeeeeeeeer...

| link

lunes, febrero 09, 2004

Un cuento (el comienzo)

Recuerdo que una vez conseguí acercarme y con éxito, además, a Julia.
Julia no era una chica cualquiera, bueno una mujer cualquiera, porque para cuando lo conseguí ya no éramos chicos. Ni ella ni yo, claro.
Fue algo extraño y al mismo tiempo encantador. Bueno, encantador no es el término, quizás habría que pensar en otro, pero no se me ocurre en este momento.
Es como en una canción de un disco de Tino di Geraldo. En ella el cantante cuenta que querría construir un cohete espacial para poder llevarla a las estrellas. ¿A quién?, pues no lo se. Pero yo había conseguido mi cohete y éste era sin duda Julia.
Ella era siempre la reina de todas las fiestas. Una de esas personas con un magnetismo innato para la mayoría de las personas. Uno la miraba y siempre se estaba riendo, siempre acariciando a quien tenía alrededor, siempre besando.
Lo mejor fue obviamente cuando sus besos llegaron a mi. No los besos que dedicaba a todo el mundo y que a mi también me había dedicado en alguna ocasión. ¡Para que quiere uno ese tipo de besos!.
El caso es que esos besos llegaron en el momento más imprevisto y de la forma más inesperada.
Ambos perdidos en mitad de un monte en el que llevábamos conviviendo un par de meses.
No solos, claro está.
Allí estábamos 5 personas conviviendo en mitad de un monte tratando de levantar una casa o algo parecido. Además luego estaba la incomodidad del novio que, lamentablemente, Julia tenía y al que, por desgracia, yo consideraba mi amigo.
Pero me pierdo, como siempre.
Ella llevaba unos cuantos meses ya viviendo en aquél paradisíaco lugar. El campo, el monte, los pájaros, la jara, los jabalís, el no poder encontrar a nadie en cinco kilómetros a la redonda.
Claro está que ese era un mundo bucólico para el novio de Julia, que trabajaba en la ciudad e iba por allí los fines de semana que le apetecía. Para Julia era distinto. Se había embarcado en una fiesta a la que le hubiera gustado no ser invitada.
No se si me explico.
Ella era una persona de ciudad. Necesitaba la gran ciudad para desarrollarse. Siempre activa, deseando estar rodeada de gente. Siempre riendo, siempre acariciando, siempre besando. Pero esto ya lo he dicho, creo.
El caso es que el campo a ella le gustaba solo para disfrutarlo unos días. Vivir en el monte, sin nadie alrededor, por muy placentero que pudiera parecer al principio, a Julia le parecía soporífero.
A mi también.
Yo pasaba por allí más a menudo que el novio de Julia.
¿La razón?. No, no era Julia. Era otra, pero no viene al caso, así que continuamos.
Cuando yo llegaba, ella inmediatamente me secuestraba por la noche y nos íbamos al pueblo más cercano a tomar algo. Allí Julia tenía unos cuantos amigos. Algunos eran dueños de algunos bares del pueblo.
Así que yo era la válvula de escape para todos los minutos de encierro en mitad de la naturaleza que ella tenía que pasar durante largos períodos.
Julia no conducía y las personas con las que habitualmente se quedaba, no gustaban en exceso de salir, emborracharse o simplemente cambiar de aires. A estas personas las encantaba ese tipo de vida apartada. Ellos estaban allí porque les gustaba. Además del trabajo remunerado que estaban realizando. La razón de Julia era solo la segunda, con lo que teníamos a Julia aburridísima hasta que llegaba alguien que estuviera dispuesto para la fiesta.
La mayoría de los casos era yo, pero también andaba por allí Iván. Personaje intermitente que aparecía y desaparecía por el campamento de Julia sin avisar previamente.
Entre ambos nos encargábamos de proporcionar algo de fiesta a Julia.
¿Y el novio?, no se que le pasaba a ése, pero parecía más formar parte de la otra sección del campamento que de la vida de Julia.
Esta situación se repitió de forma más o menos periódica por mi parte durante el verano. Por parte de Iván era más irregular, pero estancias más prolongadas debido a que él no trabajaba y subía a echar una mano en las labores del campamento.
Llegó el invierno. El campamento seguía abierto e Iván dejó de acercarse por allí. Mis llegadas se espaciaron más en el tiempo y se dedicaron exclusivamente a los fines de semana y demás fiestas. Como mucho algún día de vacaciones que descolocaba y que aprovechaba para subir a ver a mis amigos... y a Julia, claro. Pero, insisto, ella no era la razón de acercarme al campamento. La mía era estar allí con todos ellos. De paso por las noches me iba de fiesta con ella.
En invierno nuestras escapadas en busca de fiesta se hacían francamente largas, saliendo a las diez de la noche y volviendo cuando amanecía.
Siempre acabábamos borrachos y al despertar ambos compartíamos una resaca de las que hacen historia.
Bendito ibuprofeno.
Avanzado el invierno, el estado mental de Julia comenzaba a ser lamentable.
La depresión había hecho nido en su cabeza.
Siempre esperando que su novio subiera.
Siempre el novio poniendo excusas para no acudir.
Siempre discutiendo cuando llegaba.


Bueno, ahora me falta continuarlo.

| link

miércoles, febrero 04, 2004

I belive in love

I'll belive in anything

Al menos eso dice la canción.

Solo creo en una de las dos estrofas.

She crossed herself as she put on her things
She has promised once before not to live this way
If she don’t calm down she will burn herself out
Like a forest fire, well doesn’t that make you smile
If you don’t slow down, I swear that I’ll come round
And mess up your place, let’s go for a spin
They say we shouldn’t even know each other
And that we’ll be undone
Don’t it make you smile like a forest fire
I believe in love, I’ll believe in anything
That’s gonna get me what I want and get me off my knees
Then we’ll burn your house down, don’t it feel so good
There’s a forest fire every time we get together
Doo doo doo, doo doo doo doo doo doo
Doo doo doo doo doo, doo doo doo doo doo doo
Hey pick you up, put you down
Rip you up and spin you round
Just like we said we would
’cause we’re a forest fire
Believe you me, we’ll tear this place down
If we get caught in this wind then we could burn the ocean
If we get caught in this scene we’re gonna be undone
It’s just a simple metaphor, it’s for a burning love
Don’t it make you smile like a forest fire

| link

martes, febrero 03, 2004

Lawrence D. "Butch" Morris

Sábado por la tarde.
Dolor de cabeza insufrible.
Ese día me comí todo tipo de analgésicos sin conseguir que el maldito dolor se fuera de cabeza. Paracetamol, ibuprofeno, aspirina...
Gracias a la segunda dosis de ibuprofeno (espidifren 600) consigo que se mitigue un poco el dolor.
Llamada de teléfono.
- Jose, hay un concierto en la Casa Encendida por 4€ que seguro que te va a gustar. Es una orquesta de 25 miembros que se dedican a improvisar.
- ¡Buf!, me duele la cabeza, toda. Ya sabes lo grande que la tengo (la cabeza, la que sujeta las orejas), así que imagínate que dolor.
- Venga, vente, que seguro que te relajas.

Voy.
Me siento.
Aparecen los 25 músicos con sus respectivos instrumentos.
Afinan.

pirubirubi, pirubiruboooo...

Así uno pocos minutos.
Aparece el señor Lawrence D. Butch Morris mientras el público se levanta y rompe en aplausos.
Saluda cortesmente y presenta con un gesto a la orquesta (FOCO se llama la susodicha orquesta).
Levanta la batuta y...

pirubirubi, pirubiruboooo...

"¿Seguiran ensayando?", me pregunto inquieto mientras noto como las venas de mi cabeza parece que se hinchan y bombean sangre con fuerza.

pirubirubi, pirubiruboooo...

"Pues parece que no, que esto es así", pienso en un alarde de perspicacia digno de Hommer Simpson.

Los músicos están absolutamente pendientes de lo que el director hace. Es como Bugs Bunny cuando dirige una orquesta en uno de sus episodios. Él levanta la mano y todos tocan al unísono. La baja e inmediatamente dejan de tocar.
Una hora y media así.
El director, Butch, ordena con extraños signos quién debe tocar y quién no. Los músicos con los ojos como platos pendientes de cada uno de sus movimientos. A una señal suya, el piano improvisa unas cuantas notas. A continuación son los saxos quienes improvisan sobre esas mismas notas, a lo que se unen las guitarras y el contrabajo en el momento que Butch hace una señal con su batuta.
Una hora y media así.
El dolor de cabeza, lejos de dejarme, germinaba en mi cabeza conquistando los territorios oculares.
Me recuesto en la butaca.
Las personas que me acompañaban se ríen mientras me miran.
Tras 4 improvisaciones, finaliza el concierto.
Bravos, aplausos, reverencias, saludos, más aplausos.

No se si sería el dolor de cabeza o qué, pero me pareció, según salí, una auténtica tomadura de pelo.

Al día siguiente, recordando el concierto, pienso que no estaba tan mal. Incluso me parece curioso. Tanto, que me pongo a investigar por internet. Encuentro su WEB.

Creo que no estuvo tan mal. Estoy convencido que me gustó. Pero me costó tanto aguantarlo.

pirubirubi, pirubiruboooo...

Al día siguiente a visitar a una amiga. Comida y risas. Gran día el 1 de febrero de 2004. Quiero recordarlo siempre. Gran día.

pirubirubi, pirubiruboooo...


| link

Belle & Sebastian

Arranco el coche.
Pongo el CD de Belle & Sebastian.
Normalmente por la mañana escucho las noticias en la radio, mientras llego a la oficina.
Hoy no, mejor música.
Ésta música.
El cielo azul, bonitas melodías.
Los pájaros cantan, las nubes se levantan.
¡Uf!.
Bonito día.

| link Powered for Blogger by Blogger Templates